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Seguramente hayamos visto u oído a alguien decirnos que su perro tiene problemas de conducta, o una mala conducta, o comportamientos inadecuados… pero quizá no nos hayamos parado a pensar en el matiz de “para quién” son conductas molestas o inadecuadas. Existen muchos comportamientos que son naturales para la especie canina pero que no aceptamos al introducir al perro en una “sociedad humana”, y a eso lo llamamos “problema de conducta”. Por lo tanto, en los casos en los que haya algún tipo de problema de convivencia es fundamental entender al perro y sus “normas caninas” para poder solucionar las cosas, es decir, empatizar con el animal.

"Hago lo que me piden, como lo que me dan... ¿cómo sé que no son una secta?"
“Hago lo que me piden, como lo que me dan… ¿cómo sé que no son una secta?”

La convivencia entre especies diferentes requiere de entendimiento y que ambas partes colaboren y “sacrifiquen” parte de su propio bienestar en beneficio del conjunto. Al igual que nosotros nos esforzamos por que el perro pueda salir a las tantas de la mañana antes de irnos a trabajar (lo que sin duda es un esfuerzo que de otra forma no haríamos), debemos entender también que el perro está realizando sacrificios para adaptarse a nuestro mundo y nuestro entorno: convivir en un espacio cerrado y pequeño, solo unas pocas salidas al día, etc.

Es decir, muchas pautas naturales del perro se adaptan. Si no es así es cuando aparecen los llamados problemas de conducta, ya sea por una mala adaptación del perro (que puede ser debido a multitud de factores) y/o porque nosotros los humanos queremos alterar en exceso esas pautas o quizá no le prestamos suficiente ayuda en el proceso.

¿Y cómo se soluciona? Mediante las terapias de modificación conductual (también llamadas modificaciones de conducta, etc.). Cabe destacar que es un tipo de trabajo diferente a un “adiestramiento”, ya que en el adiestramiento se trata de enseñar al perro y en una modificación de conducta se busca eliminar o cambiar algo que ya hace.

Es importante tener en cuenta que la visión “inadecuada” de la conducta se da desde un óptica humana y que en muchos casos realmente no se trata de una patología en el perro, como por ejemplo ciertos conflictos, marcajes de orina, etc. Ello no significa que no se pueda tratar y solucionar, pero son casos diferentes a cuando hablamos de problemas que realmente sí son patológicos, ya que en estos casos pueden intervenir factores fisiológicos y/o psicológicos que se deberán tener en cuenta.

A continuación os dejamos un pequeño listado de posibles problemas de conducta que pueden aparecer en perros:

  • Miedos y fobias: a perros, a personas, a ruidos, a salir a la calle…
  • Problemas de ansiedad y estrés
  • Control de la conducta higiénica: marcajes, micción por excitación o sumisión…
  • Hiperactividad
  • Estereotipias: perseguirse la cola…
  • Depresión
  • Agresividad: puede ser por multitud de causas y no todas se deben tratar igual.

Afortunadamente en la mayoría de los casos siempre existe margen de mejora. En caso de sospechar sobre alguno de estos problemas se recomienda acudir cuanto antes a un profesional ya que el tiempo es un factor muy importante: cuanto más tiempo pase con el problema, más difícil será su tratamiento y recuperación. En todo caso, en la vida real (fuera de los programas de televisión) una modificación de conducta siempre requiere tiempo, ya que se está influyendo sobre el carácter y los hábitos de un ser vivo.
Recuerda que quien mejor pueden ayudarte son los profesionales del sector. Nosotros recomendamos y trabajamos siempre en positivo, sin castigos. Si quieres más información puedes contactar con nosotros, será un placer ayudarte.

Jose Luis Vázquez, educador canino de Anubis y Bastet

Empatía y problemas de conducta

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