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Muchas personas que acuden a nosotros con un nuevo cachorro nos dicen que éste le muerde. Efectivamente esto puede ser así pero ¿es algo que deba preocuparnos? ¿debemos interpretar eso como una agresión? En este artículo te lo explicamos.

Lo primero que tenemos que entender es que los perros muerden porque utilizan su boca de forma funcional (con esto quiero decir de forma no agresiva). Si los perros muerden, cuando son cachorros está claro que también. Esto es algo heredado de su ancestro, el lobo, el cual realiza una conducta muy curiosa para los que somos profanos de tan maravillosa especie: el “muzzle grasp” o “mordisco bozal”. Vamos a bucear un poco en los orígenes de este comportamiento para entender mejor por qué nos muerden nuestros cachorros y qué significado tiene.

Fotografía de Monty Sloan
Mordisco bozal. Fotografía de Monty Sloan

Al parecer y según los expertos, la función de este mordisco bozal es confirmar y afianzar la relación, nada relacionado con una disputa como pudiera parecer a priori. Cuanto más confiado y seguro sea el ejemplar (seguimos hablando de lobos), más va a utilizar esta conducta. Así se ayuda a afianzar la estructura social entre los miembros de la manada.

El caso es que los perros también hacen esto, siempre con otros ejemplares que conocen bien (porque viven con ellos o son “amigos” que ven con frecuencia, tanto perros como humanos u otras especies). Puede que en ocasiones nos ponga nerviosos ver que nuestro perro “se enzarza” con otro que resulta ser conocido, pero generalmente no se trata de nada serio, simplemente es un pequeño “pique” que es parte de su forma de relacionarse (siempre hablamos entre perros conocidos).

También es fácil observar esto en adultos que en un momento dado se lo hacen a los inquietos cachorros que tienen a su alrededor, como por ejemplo una madre con sus crías. Esto es rápidamente reproducido por los “peques” que empiezan a hacerlo con sus hermanos de la camada desde las pocas semanas de vida (entre las 6 y las 9). Este comportamiento, aunque lo llamemos “mordisco” no implica realmente que se llegue a morder, es más bien algo de teatrillo que ayuda a desarrollar la parte social del carácter de los perros: juegan, ritualizan ser adultos pero se respetan, no hay daño.

De hecho, si tenemos un perrito en casa es más que probable que hayamos reproducido con ellos esta conducta alguna vez, aunque sea de forma inconsciente. Ponte en situación: el cachorro se acerca con su hocico, nosotros con las manos le “apresamos” el morro y lo agitamos suavemente, posiblemente añadiendo un sonido tipo “grrrrrr” a modo de juego. Eso es: estamos realizando un mordisco bozal con ellos, y al hacerlo mostramos auto-control ya que no les estamos haciendo daño. Como decíamos antes, esto ayuda a afianzar la relación entre nosotros.

Utilizar reglas de lenguaje basadas en el comportamiento canino con nuestros perros ayuda a mejorar la relación y el vínculo

Tenemos que entender por tanto que todo forma parte de cómo se relaciona el perro con el mundo que le rodea, y poco o nada tiene que ver con agresividad. Muchas veces nuestro cachorro vendrá y cogerá nuestra mano o nuestro brazo con su boca y en absoluto pretende hacernos daño (aunque los afilados dientes de cachorro pueden traicionarnos ocasionalmente). Estos gestos son los mismos que haría un perrito con su hermano de camada o dos perros que se conocen muy bien entre ellos: se trata de una invitación a interaccionar, para que nos comuniquemos con ellos, juguemos un poco, hagamos ruiditos extraños e incluso ridículos… pero mientras estemos disfrutando de nuestro cachorro, ¿a quién le importa? 🙂 Practicar esta forma de comunicación con nuestro perro ayuda a un mejor entendimiento mutuo, siempre respetando los límites del perro.

Ojo, esto no quiere decir que de vez en cuando puedan hacernos algo de daño o que les provoquemos en exceso y sí nos muerdan una mano, por ejemplo. Como responsables de esta pequeña criatura, debemos ser capaces de fijar un límite y enseñárselo de forma adecuada y amable. En otro artículo hablaremos de cómo trabajar con el cachorro para evitar que pueda hacernos daño con su boca y ayudarle a regular la fuerza de su mordida.

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Resumiendo: los perros no tienen manos, de forma que utilizan su boca para desempeñar funciones que nosotros (los primates) hacemos con ellas, como por ejemplo la interacción social. Un saludo mediante un apretón de manos puede ser suave o brusco, gentil o incluso doloroso… pues lo mismo ocurre con la boca de un perro. No debemos preocuparnos tanto por una agresividad que realmente no existe, simplemente el cachorro se está relacionando con nosotros y nuestro deber es el de relacionarnos con él y mostrarle cómo debe hacerse de forma adecuada.

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Fuente: Artículo “Canine Muzzle Grasp Behavior—Advanced Dog Language” de Roger Abrantes (http://ethology.eu/canine-muzzle-grab-behavior-advanced-dog-language/)

José Luis Vázquez, educador canino de Anubis y Bastet

Mi cachorro me muerde, ¿debo preocuparme?
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