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En frecuentes ocasiones vemos cachorros de 4 o 5 semanas de edad, incluso algo menos, que son entregados a su nuevo hogar. A veces son perros rescatados que son adoptados, pero en muchas otras ocasiones se trata de perros comprados o regalados, separados conscientemente de su camada a tan corta edad. Esto es un factor de riesgo importante de cara al futuro carácter del perro y en este artículo os explicaremos por qué.

camadaPara toda especie la etapa infantil sirve de aprendizaje a futuro, de forma que en función de la relación con su entorno el cachorro va aprendiendo y forjando su personalidad. No aprende solo hechos puntuales sino normas en base a las cuales después juzgará los acontecimientos que vaya viviendo. En este sentido, la relación del cachorro con la madre y sus hermanos son algo fundamental para su desarrollo posterior, ya que aunque el perro es un animal social por genética, debe aprender cómo relacionarse apropiadamente.

La madre es la encargada de guiar y ayudar al cachorro en su aprendizaje, es la primera “relación importante” que va a tener el perro en su vida, vigilará cada uno de sus movimientos a la vez que permite la libre exploración y corregirá allá donde sea oportuno. Hasta la tercera semana de vida, los cachorros dependerán enteramente de su madre, pero una vez llegados al final de este tramo comenzarán a jugar y explorar por su cuenta.

Una vez que la madre va disminuyendo su atención en los cachorros éstos se enfocan en sus hermanos: jugarán, se morderán, compartirán espacio, aventuras, etc. Esto será la base de las relaciones sociales posteriores del perro y por tanto de su capacidad de integrarse en un grupo social (con otros perros y/o personas). Este periodo es el llamado Periodo de Socialización, y va desde la semana 4 a la 12. Este periodo es crítico en el desarrollo del perro, aprenderá más en estos 3 meses que en el resto de su vida y sus experiencias (tanto buenas como malas o ausentes) se incorporarán a su personalidad, para bien o para mal.

El periodo de socialización (hasta la semana 12) es crítico para el perro y debería pasarlo junto a su madre y hermanos

Por lo tanto, un cachorro que se separe demasiado pronto de su camada puede presentar deficiencias en su capacidad de relacionarse. Para asegurar un desarrollo adecuado el cachorro debería permanecer con sus hermanos hasta las 8 ó 12 semanas, y en ningún caso separarlo antes de los dos meses (a lo que hay que añadir la relación habitual con humanos desde la tercera semana de vida). Separar a un cachorro de 4 semanas de su camada es eliminar de golpe de su entorno a su madre y hermanos, justo cuando empieza la etapa más importante de su vida (la socialización). Algunos problemas típicos que esto puede desencadenar son: problemas de comunicación con otros perros, miedo a los perros (que puede manifestarse como agresividad), problemas a la hora de controlar la fuerza de la mordida (pudiendo hacer bastante daño con sus dientes, algo a destacar si hay niños en la familia), etc.

Entonces, ¿Por qué se hace? Principalmente por factores económicos o desconocimiento. Todo criador responsable no permitirá que sus cachorros salgan antes de esas 8 semanas para asegurar que se desarrollan adecuadamente.

A pesar de todo, estos ejemplares que son separados prematuramente no tienen todo perdido, ni mucho menos. Nosotros podemos (y debemos) suplir esa carencia ocupándonos de enseñar al perro todo cuanto necesita y de la forma adecuada, es decir, debemos hacer de “mamás”. No es algo sencillo, se le debe enseñar como haría su madre, es decir, guiando y acompañando pero sin restringir esa parte de exploración y aventura propios del cachorro. Juntarle con otros perros de edad similar, a modo de hermanos adoptivos, es otra de las acciones interesantes a realizar, por supuesto asegurando la compatibilidad y bienestar de todos los perros. Para esto, las fiestas de cachorros o “puppy party” son muy útiles (siempre bajo supervisión de profesionales).

Nuestro consejo es claro: si quieres un cachorro, exige que sea de al menos dos meses y que haya permanecido con su familia canina hasta entonces. Si ya tienes un perro de 4 ó 5 semanas, pregunta por ayuda profesional para educarlo (especialmente si se trata de una raza grande o clasificada como ppp): además de satisfactorio es muy divertido y estarás previniendo posibles problemas de conducta que de adulto será mucho más difícil y costoso de tratar.

Jose Luis Vázquez, educador canino de Anubis y Bastet

El cachorro, la madre y la camada
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