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Como todos los años, llega ese día que toca cambio de hora. El próximo domingo tendremos que cambiar una hora a nuestros relojes. A todos nos afecta en mayor o menor medida: nos trastoca el sueño, hace que nos quejemos la mañana del lunes, etc. Pero, ¿te has preguntado cómo afecta esto a tus animales de compañía?

Compartimos con los animales eso que llamamos “reloj biológico”, algo que a nivel interno nos dice qué hora es, o mejor dicho, “momento de qué es”, activando y desactivando en nuestro organismo los sistemas necesarios para ese momento: por ejemplo, nuestro sistema digestivo se prepara cuando es la hora de comer, o nuestro ritmo cardíaco se relaja en la noche de cara a dormir, etc.

Esto ocurre también con los compañeros animales que tenemos en casa: el momento del día, la luminosidad, etc., son factores que les afectan. Además, nuestra rutina diaria, algo que normalmente tenemos más fijado de lo que somos conscientes, les van marcando el compás del día. Por poner de ejemplo mi caso propio: Suena el despertador, me levanto de la cama y los perros ya me acompañan a la puerta del patio para salir. Poco después, haremos el primer paseo tras lo que viene comida. Después, los humanos nos marchamos y se quedan solos. Y así prácticamente todos los días.

CAT-ALARMSCualquier cambio en nuestra rutina, y por tanto, en la suya, la van a notar. Y el cambio de hora es un cambio en nuestra rutina, ya que aunque sigamos haciendo lo mismo, al haber cambiado de hora para ellos es como si lo hiciéramos en otro momento del día, ya sea antes o después, ya que son ajenos a nuestro cambio de hora “oficial”. Por lo tanto, puede que tu perro te mire con cara de “dónde vas con la correa que falta una hora de cama”, o que tu gato te esté esperando delante del comedero desde hace más de una hora cuando vayas a ponerle la comida.

Por tanto, es posible que notéis que vuestros compañeros peludos se muestran algo nerviosos, irritados o incluso desorientados en los casos más sensibles (por ejemplo algunos abueletes). Es solo cuestión de tiempo, en unos días deberían adaptarse de nuevo… hasta el siguiente cambio.

Evidentemente, los animales que no tengan una rutina tan “fija” notarán menos el cambio. Si tu animal es de los que sí tiene una rutina muy fija, es posible ayudarles haciendo que el cambio sea más progresivo, como por ejemplo saliendo cada día unos minutos más tarde antes del día de cambio de hora de invierno (o al contrario en el cambio de hora de verano), y lo mismo con las comidas y resto de eventos del día.

Tras leer esto puedes pensar: “entonces es mejor que el perro no tenga una rutina fija”, y no es del todo cierto. Nuestros animales necesitan una rutina más o menos estable para las comidas, las salidas, los tiempos que se quedan solos, etc. Ello hace que se sientan más seguros ya que saben lo que viene a cada momento (algo importante cuando se quedan solos en casa y queremos que estén tranquilos, por ejemplo). Al ayudarles con la rutina de comida también favorecemos sus descansos (tras comer) y podemos acompasar el que hagan sus cosas en los diferentes paseos, etc. No hace falta que sea disciplina militar, pero una rutina estable siempre ayuda.

Por lo tanto, ya sabes, puedes empezar con el cambio antes de que llegue el día del cambio de hora, y una vez pasado recuerda que es cuestión de tiempo volver a normalizar la situación. Para cualquier cosa rara que notes y te preocupe, siempre puedes acudir a tu veterinario para que te asesore.

Jose Luis Vázquez, educador canino de Anubis y Bastet

Cómo afecta el cambio de hora a nuestros animales
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