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Son unas cuantas las ocasiones en las que ha surgido el debate sobre si un perro está mejor en un piso o en una finca, o si un perro grande no debería estar en un piso, o que un perro con mil metros de terreno es más o menos feliz… En este artículo nos gustaría ofreceros nuestra visión del asunto y las consideraciones que debemos realizar antes de forjar una opinión.

Veamos 5 puntos importantes a tener en cuenta:

1 – Los perros son una especie social.

Ser una especie social significa que necesitamos pertenecer a un grupo social como parte de nuestra propia naturaleza, es decir, es algo que necesitamos para sentirnos plenos, desarrollados y sanos a todos los niveles. Lo somos las personas y los perros de igual manera. Por tanto, un perro que pasa solo la mayor parte del día (o ya no decir la mayor parte de su vida) simplemente no tiene cubiertas sus necesidades como ser.

2 – El vínculo con tu perro.

Simplemente, no esperes tener un buen vínculo con tu perro si solo lo ves dos ratos a la semana. No esperes ni siquiera que tenga una buena relación contigo o que te haga caso, vaya. Los perros, por una cuestión principalmente evolutiva, han adquirido una capacidad espectacular para aprender de nosotros mediante observación. Todo el que conviva con un perro seguro que entiende esto: sabe cuando vienes, cuando vas, qué haces, cuando es momento de salir, cuando de estar tranquilo… y esto es parte de la relación del día a día. No se les puede engañar, no se les puede comprar con 3 cubos de comida a la semana. Si quieres experimentar lo que es un vínculo real, el perro debe formar parte de tu vida de forma plena.

Perro en Finca

3 – ¿Y si tu perro tiene algún problema?

Un perro que pase solo 48h puede simplemente desaparecer y que no nos enteremos. Así de simple. Quizá lo roben, lo envenenen, lo maltraten… o quizá pueda sufrir una torsión de estomago (algo que no es tan raro si le dejamos comida para dos días de golpe) y si no lo vemos a tiempo, simplemente llegaremos cuando sea demasiado tarde.

Pero no solo eso. A nivel emocional, un perro que viva y crezca solo tiene muchas papeletas de seguir condenado a ello por mucho tiempo, ya que es muy fácil que desarrolle problemas de comportamiento que posiblemente no percibamos, o que si lo hacemos no le demos importancia porque “bueno, el perro vive fuera y no molesta”. Por lo tanto, si en algún momento futuro ese perro pretendemos que vuelva a vivir en familia, quizá esos problemas sean tal lastre que ya no sea posible (y aquí todas esas personas que son o han sido familias de acogida de perros rescatados seguro que podrían contarnos mil historias, verdad?).

4 – Un perro que vive en un piso esta bien atendido.

Normalmente es así, si queremos una convivencia tranquila no nos queda más remedio que sacarle a la calle, que vea a otras personas y perros, estará limpio y atendido, y si enferma lo apreciaremos de forma inmediata. Evidentemente esto no es una verdad absoluta, ya sabemos que hay de todo en botica, pero es cierto que la mayoría de perros equilibrados y sanos viven dentro de casas/pisos con sus familias.

5 – Es una cuestión de bienestar.

La normativa europea sobre bienestar animal indica que, para asegurar éste, deben cumplirse los siguientes puntos:

  • Libertad de hambre y sed: es decir, que el animal disponga de acceso a agua y una dieta.
  • Libertad de molestias: incluyendo un ambiente adecuado con refugio y una zona de descanso cómoda.
  • Libertad y alivio de dolor: incluyendo prevención y tratamiento rápido.
  • Libertad de expresar un comportamiento normal propio de la especie: en el caso de los perros uno de ellos es tener compañía/vivir en sociedad.
  • Libertad de miedo y angustia: que tengan un trato que evite el sufrimiento mental.

No resulta difícil pensar en perros-finca o animales atados permanentemente que no ven cubiertas estas necesidades de bienestar: desde acceso puntual a alimento, hasta falta de refugio o zona de descanso. Aunque lo más importante aquí es el cubrir la necesidad del perro como especie de vivir en sociedad, como ya hemos comentado.

Por lo tanto, un perro que viva en una finca no tiene por que ser un perro más feliz. Tener un animal en un lugar, por muy grande que sea, y no atenderle adecuadamente… es un error. Y “lugar” puede ser una parcela, una finca, el jardín de un chalet, una casa de pueblo, un piso en el centro o lo que sea… El “donde” esté el perro no es el problema. Un perro puede vivir en una finca y habitar con la familia en casa, salir tres veces al día a pasear, etc. Al igual que también puede haber perros en pisos que estén totalmente aislados. Lo que sí es un problema es pensar que la felicidad del perro depende solo de “dónde” esté.

La felicidad no está en el lugar, está en el trato y en la relación, en el vínculo.

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Jose Luis Vázquez, educador canino de Anubis y Bastet.

¿Son los “perros-finca” más felices?
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